sábado, 15 de enero de 2011

Carmesí diluyéndose en las calles.

Ciudad de espectros, corrupción, aversión y miedo presente
en los latidos de los habitantes
herida que que arde y se desangra
tantas ya las muertes de las damas en el país de no pasa nada
la furia desatada de aquel niño al sujetar el arma
al disparar la bala una efímera sensación de poder recorre su piel
el dueño del cartel, la fuerza del plomo le brinda entereza
en el barrio le respetan, es el lobo a quien nadie enfrenta.


Bienvenidos al país de no pasa nada
el cuento de hadas sin final feliz
donde el matíz del carmesí de las calles
se difumina con el gris de las tardes donde andes.


Sicarios, narcos y proxenetas los reyes de esta ciudad sin silueta
escueta, jefes de lo que deseas, dinero, poder y respeto, con lo que todo niño sueña
de bandolero al amo de las calles se escapa la inocencia
y en las noticias se presentan nuevas muertes anunciadas
la única sorpresa es que se supere el récord
mujeres recordadas en el alba, lloradas, y olvidadas tras el ocaso
es que ya son tantas lágrimas gastadas, tantas que el llorar ya no tiene caso.
y que nadie hace caso,a los gritos y protestas en el reino del silencio
yo los cazo con puño de hierro, con el peso del horror y la intimidación
es que la violencia es casi una adicción, ten cuidado de no llamar la atención
sólo pide a Dios que este no sea otro amargo adiós.



Bienvenidos al país de no pasa nada
el cuento de hadas sin final feliz
donde el matíz del carmesí de las calles
se difumina con el gris de las tardes donde andes.


Y es que lo triste de esta canción
es que no es una ofrenda,
ciudadano recuerda piensa actúa
Ciudad Juárez no es la única ciudad con carmesí en las calles
es Latinoamérica, es la heridad abierta, el miedo impuesto con violencia
somos el reflejo de nuestras ambiciones
somos el quiero y no puedo
somos el fuego en el hierro
somos fuertes, capaces
contra aves rapaces
ofrecemos la ayuda
Grita ¡NO! a la censura
yo lo hago rimando en las bases
exigan, demanden levántense y anden
que la unión de es la fuerza
sin miedo no más vivir a expensas de la bestia.
Tomemos las riendas, cruzemos fronteras.


Giremos la ruleta.

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